Alberto Isaac Mendoza

El Despertar de Texmelucan, a 20 años de su fundación

23 de enero 2009 Alberto Isaac Mendoza

Años Anteriores

 

El castellano o español que hablamos en México, me encanta, me gusta que sea tan específico y tan ambiguo. Me gustan sus frases cortas y sus palabras en solitario. Me gusta cuando por estas fechas las personas que te encuentras en las calles aún te dicen Feliz Año. Te están regalando 365 días de esperanza renovada. Me gusta por igual el buenos días, que me recuerda que aún cuando me haya levantado en automático, este hecho encierra un milagro, un enorme milagro, el milagro de la vida. Y quizá la palabra que más me encanta es la de “proceso”.

El constante devenir del ser. La palabra proceso nos dice que todo está en movimiento, que todo está en constante cambio, que todo se transforma. Y así muta el periodismo, o bueno la manera de hacer periodismo. Busca otros espacios para poder comunicar a la gente con la gente.

Apenas el 29 de octubre pasado Internet cumplió 40 años. El Messenger, el mensajero instantáneo cumplió en julio 10 años apenas. Las redes sociales, los lugares en la web, en donde las personas almacenan su vida tiene unos 20 años, pero no fue sino hasta el nacimiento de Facebook en 2004, cuando el boom se hace más que evidente. Hoy esa red tiene 350 millones de usuarios en todo el mundo. Más personas que muchas religiones. Dos años después de que surgió Facebook, en marzo de 2006, apenas hace cuatro años, apareció en la red de redes Twitter, otra red social que a través de 140 caracteres como máximo ponen a dialogar a las personas que están conectadas.

Y así como en una vida vegetativa nos la pasamos conectados. Conectados a una computadora con acceso a internet, aunque nos quieran cobrar más impuestos y nosotros respondamos con un #internetnecesario, precisamente a través de la red de redes.

Hemos cambiado las 4 horas frente a la caja idiota, por 4 horas frente a una pantalla y un teclado y miles, millones, miles de millones de páginas, fotografías, letras, y vídeos que nos brindan una vida virtual. No sólo una realidad sino una verdad virtual.

Dice el escritor Pedro Ángel Palou García “bienvenidos los bárbaros, la literatura ha muerto”. Al menos como la hemos conocido en los últimos 4 siglos.

Pero al mismo tiempo que muere la literatura nace una nueva manera de hacer periodismo. El periodismo ciudadano. La sociedad está recuperando lenta pero decididamente aquello que le arrebataron impunemente, quienes se sintieron dueños de la palabra oral y escrita. Quienes desde su castillo en un lugar muy, muy lejano, del suelo, dijeron qué se decía, como se decía, cuándo se decía, por qué se decía.

Son precisamente las redes sociales, los blogs, donde la sociedad se expresa. Donde la sociedad presiona a los medios tradicionales, la televisión, la radio, incluso la prensa. Y presiona claro está a los gobiernos y gobernantes.

La efectividad de la red de redes en cuestiones periodísticas quedó de manifiesto una vez más con la tragedia, la terrible tragedia de Haití. Los primeros reportes de lo que pasaba en la isla tras el terremoto que devastó Puerto Príncipe llegaron a través de Twitter. Los vídeos a través de YouTube. La democracia lanzó gritos de desesperación en Irán, precisamente a través de Twitter. Con sólo 140 caracteres el mundo se dio cuenta de la desesperación de ese pueblo que no ha logrado la autodeterminación y que quienes ejercen el poder los callas a balazos.

Esta realidad no vive lejos de nuestra casa.

Quiero compartirles fragmentos de un par de columnas que escribí en la primera de puebla el 1 de noviembre y el 13 de abril del año pasado.

“La revolución no regresará después de unos comerciales para apoyar al Teletón ni para decirte como quitar las manchas de la ropa y si tú también eres mexicano no tendrás que preocuparte del Tigre mutante, si chocaste o del juego del señor Adame

“La revolución no se toma con Coca Cola.

“La revolución no ayuda a eliminar gérmenes que causan el mal aliento.”

Esta es parte de la adaptación de Molotov al poema/canción “The Revolution will not be telivised” de de Gil Scott-Heron, escrita hace más de 30 años. Y tienen razón Scott-Heron y los Molotov, la revolución no será televisada, pasó por Internet.

El gobierno federal en su desesperación por hacerse de dinero para mantener la burocracia se le ocurrió aplicar un impuesto especial a las telecomunicaciones, incluido un 3 por ciento para Internet.

De inmediato los usuarios cotidianos de la red de redes (que aunque no se crea llegan a millones) “brincaron”, demostraron su molestia, la dijeron, pero sobre todo se organizaron. A través de una red social de recién y menor uso en México (en comparación con Facebook), llamada Twitter, surgió “internetnecesario” un twittero más que se pronunció en contra del gravamen; de inmediato tuvo repercusiones su grito de guerra. Y hasta el viernes que se echó para atrás la propuesta, tenía 1,146 seguidores. Un número un tanto pequeño para las redes sociales, o para el mismo Twitter, pero con este pequeño número logró sacudir conciencias. La de los usuarios (los afectados) de entrada. Les dio información, por ejemplo les dijo que en Finalndia el uso de internet está catalogado como constitucional y ahora quieren que sea gratuito.

Con un millar de seguidores sacudió conciencias incluso entre los llamados líderes de opinión, y logró que los legisladores voltearan a ver el movimiento, le hicieran caso y dieran reversa a la absurda idea de cobrar impuesto especial al uso de la red.

El 13 de abril escribí en este mismo espacio la colaboración titulada “Los Otros Medios”:

“Hoy en Puebla hay una campaña alterna de denuncia, en forma de cadena. Han llegado a las redacciones de todos los medios de información, bajo el título de “Pasó en la UMAD”. Es una presentación en power point, donde se narra la desfortuna de una madre quien pereció bajo las llantas de un auto conducido por un joven, presuntamente en estado de ebriedad, y el calvario que ha vivido la familia que reclama justicia y se enfrenta a una red de complicidades en el poder.

“Esta no se trata de una “cadena ñoña” (como las bautizamos un grupo de amigos), sino una denuncia real, de hechos verificables, y por tanto ya logró uno de sus primeros objetivos. Al día siguiente de que este correo comenzó a circular, el noticiario de mayor audiencia en la radio poblana retomó el tema y volvió a entrevistar a los familiares afectados, quienes demandan que su caso no se vaya al olvido.

“La sociedad se manifiesta, la sociedad quiere ser escuchada, y las autoridades deben estar atentas a los otros medios, en donde aún las cosas se siguen hablando.”

Hoy refrendo mi visión, la sociedad se está revolucionando, no por los medios tradicionales –aquellos que tienen regímenes fiscales especiales y que seguimos ayudando a que evadan el fisco con el Teletón o con el Juguetón- . Se manifiesta a través de los medios en los que confían, en los que son suyos, y está dispuesta a defenderlos, si hay intentos de arrebatárselos.


Cupon del dia
Emmanuel & Mijares