Bernardo Hinojosa Polo

¿Quién abandonó a quien?



Años Anteriores

 



Es común escuchar en las pláticas de café las críticas de todo lo que está mal en México.

Los más listos hasta nombran las columnas de Denisse Dresser sobre lo que debería hacer tal o cual partido, líder o dependencia.



Finalmente todos coinciden en lo general en que TODO ESTÁ MAL, los partidos y gobiernos han perdido contacto con la ciudadanía, todos estamos de acuerdo en que los discursos de cercanía y alianza ciudadana son retórica, lo diga quien lo diga, todos firmaríamos pactos ciudadanos ante notario...

Pero, ¿quién abandonó a quién?

¿Las cúpulas de los partidos a la cuidadanía o la ciudadanía a los partidos y la política?




El PRI y sus cuarenta renovaciones no han logrado cambiar nada en sus formas, el PAN ha perdido el “toque de esperanza ciudadana”, o el PRD donde nadie se habla ni a sí mismos...

La gente decente no quiere enlodarse en la política y razones no les faltan.

Los partidos mediante sus cúpulas buscan la forma de abrirse, acercarse, pero temen abrirse en demasía por el miedo bien fundado de ser raptados por grupos de poder y perder su estatus de negociación de lo urgente y nunca lo importante, ante lo posible...

Faltan liderazgos de ideas concentradoras en todo aspecto, en todos lados.




Se extraña la directriz de las familias poblanas que durante siglos fueron los amos y señores sin oposición, pero al mismo tiempo como buenos padres y pastores únicos, construyeron una gran catedral, generaban desarrollo y dieron forma organizada a una ciudad altiva y pujante mediante sus famosísimas cofradias.




Luego de la Independencia, Revolución y Alternancia, Puebla transita sin definir claramente su vocación política y de organización social, con altibajos ha tendido a la mediocridad y autocompasión.




De los 80's a la fecha, los grupos de poder en Puebla están clara y convenientemente divididos para perdurar a puro títere sin raiz alguna, en las cimas de sus pequeños cotos de poder compartido en la corrupción incluyente.

Digo títeres, porque solo ven un árbol en un bosque de posibilidades y asuntos importantes para una ciudad o estado con las posibilidades o la importancia de Puebla.




Hace un tiempo hasta los caciques apostaban cierta parte de su gestión, vida y tiempos a la trascendencia; hoy los tiempos y ritmos han cambiado. Cada quien, cada grupo, apuesta a la formación a la defensiva, no hay tiempo de trascender o ganar y esos espacios vacios dejaron entrar nuevas formas y grupos de mercenarios.




Los poderes de antaño como la iglesia católica, no se cansan de apostar a la inmobilidad mientras pierden lentamente escaños en la población, iglesia claramente dividida entre los colores pasivos de sus convicciones. PRI-PAN-PRD. Donde su cúpula sigue sin aprender en su increible intolerancia de intereses difusos, donde solo ha encontrado la traición y la utilización, su base de centro izquierda temerosa de sus cúpulas o de su misma teología de la liberación adaptada a un pueblo dormido que busca liderazgos y guía.

Los jesuitas de antaño, totalmente ponchados en la burocracia de bajar recursos a través de unos y otros, olvidaron su liderazgo y fuerza, al grado que cedieron a los tecnológicos del norte o millonarios de Cristo quienes han venido a ocupar sus espacios ideológicos.




Ni hablar del empresariado poblano dividido entre los nuevos y los viejos ricos, o la colonia libanesa, los españolitos y los rancios abolengos, los izquierdosos de la autónoma. Todos en la misma ruleta, viendo con miedo como salir lo mejor librado posible o salirse de la foto sin moverse, sin romper, sin mover nada, sin hacer enojar al gran señor depredador que reparte lo último del botín.




Los cristianos poblanos negociando con el Eddo. México, para regalar computadoras y deducir impuestos. Los sindicatos, perdidos en sus rollos de hace décadas, sin avance alguno para sus cada vez menos trabajadores afiliados.




¿Quién en Puebla se dice revolucionario?




Esta actitud de toda una población tolerante a esta aberración, tendrá un final cierto, cuando los grupos y el estado depredador que hemos formado o pertimido, den por resultado el ya muy cercano encarecimiento de la vida, los precios seguirán subiendo y surgirán más líderes mesiánicos que prometan más de lo mismo con diferentes oraciones.




Por eso creo que las alianzas de hoy, no solo pueden ser buenas, no solo pueden ganar votos o emparejar la batalla del 2012, no solo pueden lograr una transición en Puebla o Oaxaca; también pueden ganar tiempo simbólico para que descubramos el único nuevo camino diferente para tener resultados diferentes.

Trabajar unidos con prioridades comunes. Lograr acuerdos por Puebla y plantearnos como ciudadanía la pregunta antes de la crítica:

¿Dejamos a los partidos solos o nos metemos a mejorarlos?

¿Abandonamos la política o la reformamos?
¿Nos abandonamos a nosotros mismos?


Cupon del dia
Emmanuel & Mijares