El pasado viernes se confirmó que el ex titular de la Procuraduría Federal de la Defensa de los Trabajadores (Profedet), Fernando Castro Azuara, se mató en su casa. Seguramente el caso es investigado por las autoridades Ministeriales Federales.
Entre la prensa impactó este suicidio. Para empezar, porque Fernando Castro Azuara, en vida tuvo un trato amable, respetuoso y accesible con las y los periodistas. Pero demás, porque, al menos cuando estuvo al frente de esa dependencia laboral, solucionó conflictos importantes en empresas grandes y pequeñas.
Más allá de ello, quizá el expediente que pudiera haber manchado o que manchará su prestigio aún muerto- es, aquel referente a la empresa trasnacional refresquera Big Cola. Cabe recordar que hace algunos años, un alto ejecutivo de esa firma fue despedido. Este último, decidió denunciar a la fábrica ante la autoridad laboral, bajo el supuesto delito de despido injustificado.
Total, el ex alto directivo de Big Cola ganó el pleito legal. Se confirmó que la refresquera pago una cantidad millonaria, al despedido. Sin embargo, la sorpresa fue que, el alto ejecutivo recibió información en el sentido de que Fernando Castro había supuestamente cobrado ese dinero.
Al parecer, se falsificó documentación diplomática en Centro América para esa supuesta falsificación de documentos, a través de los cuales presuntamente Fernando Castro había recibido facultades para cobrar una millonaria cantidad, producto del pleito referido.
Hasta donde se sabe, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social habría de investigar sobre este caso. A ciencia cierta, no se saber en qué culminó la indagatoria. Lo cierto es que, ahora conocemos que Fernando Castro
supuestamente se suicidó.
Es importante recordar que este funcionario dejó de fungir como tal, días antes de que tomara posesión como nuevo diputado federal priísta, Leobardo Soto. Y es que el ahora legislador habló con Fernando Castro y, lo convenció de fungir como asesor del diputado priísta. En consecuencia, Castro Azuara dejó el cargo de procurador de la defensa del trabajo y se fue de asistente jurídico de Leobardo Soto.
Por lo tanto, cuando Fernando Castro fue encontrado sin vida en su casa, su función pública era asesor de la diputación federal que encabeza Leobardo Soto Martínez, este último, también dirigente local de la Confederación de Trabajadores de México.
Comentarios a: noticiaspuebla@hotmail.com