Rafael Sánchez Zanella Diversus

Filmes políticamente incorrectos

Rafael Sánchez Zanella

Años Anteriores

 

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Ya sabemos que “Zona de Miedo” se llevó el Óscar a la mejor película y dirección y que la ex de James Cameron le dio en la torre a su “Avatar”. Hasta ahora sólo una vez un filme de temática homosexual estuvo a punto de llevarse la máxima presea de la industria fílmica hollywoodense y ésta fue la historia romántica de dos vaqueros que encendió polémicas tanto en el séptimo arte como en las buenas conciencias que la vieron como una afrenta al arquetípico modelo viril del gringo.

Y no, “Brokeback Mountain” o “Secreto en la Montaña” no se llevó el Oscar a la mejor película pues fue políticamente incorrecta. Ang Lee se quedó en el camino y se tuvo que conformar con cuatro Globos de Oro y con el León de Oro de la Berlinale y, obvio, con los millones de dólares que recaudó el filme.

El western gay ubicado en los 60’s y basado en un relato del libro homónimo de Annie Proulx cuenta un difícil romance entre dos vaqueros o cowboys, que es tanto como si en México dos mariachis, dos revolucionarios, dos rancheros, dos boxeadores o dos luchadores se amaran; impensable según los machines autóctonos tan afectados por los estereotipos y clichés folclóricos, pues es una afrenta, emasculada, mentada o golpe bajo a su autoestima.

Es un western y un filme de temática atípicos: en vez de balazos hay besos, en vez de retos a muerte hay celos entre dos hombres y todo ello sin necesidad de las mariconerías acostumbradas.

Pocas veces una película con contenido explícitamente gay tuvo tantas nominaciones y posibilidades de ganar. La versión fílmica resultó más gay que el relato original del libro (no es novedad que las adaptaciones no sean fieles al texto, por ejemplo “No se lo Digas a Nadie” o “La Virgen de Los Sicarios”). En el relato del libro, la homosexualidad de los vaqueros fue casi incidental sin trascendencia para ellos –fue casi un juego cachondón de su curiosidad–, asimismo el filme no pudo evitar ser una más de esas tragedias homosexuales que tanto abundan en el séptimo arte y que pareciera concluir recurrentemente que este tipo de amor es imposible porque siempre acaban en problemas y sufrimiento, ejemplos sobran, sólo por recordar dos, “Happy Togheter” y “De Fresa y Chocolate”.

Y aunque no se llevó ninguna estatuilla dorada, el western gay de hermosos paisajes, ya se sumó al amplio acervo de filmes con tramas o subtramas GLBT premiadas en diversas categorías, como “El Beso de la Mujer Araña” que en 1986 hizo ganar un premio como actor a William Hurt; o en 1993 a Tom Hans por “Filadelfia”; a Jack Nicholson y Helen Hunt por “Mejor... Imposible” en 1997; a Sam Mendes como mejor director y guión y a Kevin Spacey (actor), por la también mejor película “Belleza Americana” en 1999; en ese mismo año a Hilary Swank por “Los Muchachos no Lloran” como mejor actriz y por filme extranjero a Pedro Almodóvar por “Todo Sobre mi Madre”.

En 2002 Nicole Kidman fue la mejor actriz por su papel de Virginia Wolf en “Las Horas” y le arrebató por una “nariz” el premio a Julianne Moore, nominada por “Lejos del Cielo”, mención aparte merece la gran actriz Meryl Streep, muchas veces nominada y que en “Las Horas” tuvo un digno papel de lesbiana. “Hable con Ella” de Almodóvar ganó premio como mejor guión; en 2003 Charlize Theron obtuvo estatuilla como mejor actriz por “Monster” (sin olvidar los sutiles amores de Frodo y su fiel Pedrito en “El Señor de los Anillos 3”, ganadora absoluta); en 2004 “El Aviador” obtuvo premios en cinco categorías sin olvidar que Alejandro Amenabar obtuvo el Óscar por mejor película extranjera por “Mar Adentro”, protagonizada por Javier Bardem, el mismo de “Antes que Anochezca”, que narra parte de la historia del literato gay Reinaldo Arenas como perseguido político en su natal Cuba. El año pasado Sean Peen se llevó la estatuilla como mejor actor al representar al activista gay Harvey Milk en la cinta de lácteo nombre, “Milk”. La contraparte femenina estuvo en Felicity Huffman por su papel de transexual en la brillante cinta “Transamerica”.

“Brokeback Mountain” compitió por esa categoría con otro filme de temática LGBT, “Capote”, la historia del literato Truman Capote, y hubo otras nominaciones para cintas con temáticas similares, como “Crash”, “Good Night, and Good Luck” y “Munich”. Ese año los directores de cine LBGT estuvieron muy activos y lo más reciente de la industria en el último año fueron bodrios de la envergadura de “Brüno” y “Yo amo a Phillip Morris”, protagonizada por Jim Carrey. Tal vez “The Kids Are All Right”, con Julian Moore, saque la casta para el próximo año, de momento ganó el Oso de la Berlinale.

Ang Lee les dio a Heath Ledger (QEPD y que recordamos por su extraordinario papel de el “Guasón” en “Batman”) y Jake Gyllenhaal (“El Día Después de Mañana”) la oportunidad de encarnar a Ennis Del Mar y Jack Twist, dos chicos con novias y presuntamente “normales” hasta el momento en que se conocen trabajando en el campo, se mueven el tapete y su amistad se convierte en apasionado amor que nunca se concretó por miedos, a partir de aquí se desata el conflicto entre casarse con sus novias o fugarse a vivir su libertad recién descubierta.

Lee no es nuevo en esto de contar historias de gays. Lee tuvo enorme éxito con “El Banquete de Bodas”, que relata una relación interracial entre un estadounidense y un taiwanés, con exactas dosis de comedia, humor y drama que a más de uno hace reflexionar en la necesidad de sacar una relación del closet para no vivir enredos. El filme fue controversial en Taiwán al presentar el primer beso gay en la historia del cine en esa parte de Asia y por contravenir todas sus tradiciones y valores, quizás por eso el productor triunfa fuera de su nación y ya ganó un Óscar por mejor película extranjera en el 2000, con “Tigre y Dragón”.

Críticos del séptimo arte creen que “Brokeback Mountain” no se llevó la presea debido a que la Academia de Hollywood se sintió muy presionada por los arrebatos morales de la Casa Blanca y de muchos ministros religiosos de gran peso en Estados Unidos. Temieron meterse en problemas si premiaban un filme que contraviene el sexismo convencional y mocho del poder norteamericano, que sintió ofensivo que a su cliché del machismo gringo –el vaquero– pudiera “caérsele la mano para cachar granizo” con sugerencias homosexuales, aunque ya lo hicieron en otros westerns underground realizadores como Andy Warhol, en el pasado.

Si fue así, la Academia se dejó censurar como siempre pasa, nunca dará premios a lo políticamente incorrecto. No la premiaron pese a que “Secreto en la Montaña” es una excelente historia con magistrales actuaciones, profundamente sensible, poco convencional, que llena de ternura un ambiente clásicamente homófobo y ríspido como lo es el agro gringo y que tiene como moraleja una denuncia social fuera de cualquier fábula rosa.

Cupon del dia
Emmanuel & Mijares