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Definitivamente un debate como el que algunos vieron el miércoles no tiene relación alguna con los asuntos. La infantil actitud del consejero presidente y en general del IEE(sea lo que las siglas signifiquen, recuerde que nos confundimos) con relación al tema nos sitúa en nuestra realidad. Nos falta mucho, muchísimo para decir que vivimos una democracia evolucionada. Primeramente la resistencia del Instituto para realizar más de un debate; enseguida el pretextazo de que no les dio tiempo de promover el único que pudimos ver, considerando que los medios electrónicos radio y televisión los tienen a su disposición de manera gratuita, y que pueden enviar sus solicitudes de producción incluso a SICOM (que dudo que les cobren, siguiendo un protocolo ) y finalmente el formato del debate en el que, nuevamente lavándose las manos, el Instituto Electoral dejó en manos de los partidos también esta decisión. Si quieren, mejor nos reunimos en una sala colegiada con siete magistrados y decidimos quién nos gobernará, y nos ahorramos el presupuesto, el tiempo, el hartazgo de la sociedad y los conflictos y confrontaciones. Como todas las instituciones sagradas ellas e intocables, no vaya a ser que las manden al demonio el IEE prefiere no hacer olas y se rinde ante los poderes que le rodean, desde el ejecutivo estatal hasta el de los partidos. Claro que todo manejado desde las intocables leyes hechas por ellos mismos para que no pase absolutamente nada, y todo siga igual. De los asuntos no nos enteramos ni por las campañas de medios ni por el debate ni por los pendones ni por la propaganda ni por las ahora inexistentes visitas domiciliaras. Simplemente no nos interesan como sociedad. O por lo menos no he visto ni oído a algún medio que se haya tomado la molestia de, por lo menos, hacer una tablita comparativa con las propuestas y compartirla con usted. Intentaré desde esta humilde columna hacer algo parecido, aunque a usted probablemente no le interese. Y no tiene por qué interesarle. El debate, en este entorno, nos debería haber servido para ver la seguridad de los candidatos y, por lo menos, sus reacciones ante lo que los demás planteaban, pero ni siquiera eso pudimos ver, y mucho menos escuchar, debido a la pésima producción de SICOM. Algunos medios por lo menos tuvieron el deseo de ampliar su capacidad de comunicarse con usted y le ofrecieron mesas de análisis. Eso ya valió la pena. Aunque francamente las mesas de análisis las podríamos haber escuchado y visto sin necesidad del debate. |
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