Andreas Cañedo Bree
Si Eduardo Rivera sí le entra, ¿yo, por qué no? Así que le quitamos a los gobiernos su trampa de la participación. Ya he comentado en este espacio lo que considero que es una trampa por parte de los gobiernos al alentar a la sociedad a ser participativos en la solución de sus problemas. Incluso en el nivel municipal existe una oficina burocrática relacionada con la participación mal llamada ciudadana, que ejerce un jugoso presupuesto para hacernos tontos. El planteamiento de los gobiernos que no olvidemos ejercen plenamente millones de pesos en resolver los problemas de la ciudad, en mantenerla bella, sin grafiti, sin delincuencia, con una personalidad reconocida mundialmente, con un flujo de turistas impresionante que cuenta con la infraestructura ideal para recibirles y hacerles sentir bienvenidos a Nuestra Ciudad, es que la sociedad debe participar. Así es. Además de dedicar sus vidas a sobrevivir, a mantenerse, a mantener a sus familias, a pagar la luz, el agua, la basura, el teléfono, ir al super, al mercado, comprar zapatos, ropa, medicamentos, pagar sus tenencias o su transporte público- y mantenimientos, seguros, gasolinas, mordidas y demás, y además de resolver los conflictos propios de sus hogares y centros de trabajo, además de todo ello tienen que participar en actividades seleccionadas por los gobiernos; no en cualquier asunto, no. Si quiere usted que se pavimente la calle donde vive, tiene que recorrerla con un escrito dirigido a una autoridad que seguramente no será la correcta para demostrar que todos los vecinos están de acuerdo en cooperar económicamente con el cincuenta por ciento de la obra. ¿Y el presupuesto, entonces para qué nos sirve, además de para mantener a una clase burocrática en una oficina que podría funcionar en cualquier empresa de la iniciativa privada con tres personas, y en la que podemos ver a simple vista unas quince, de las cuales diez no hacen nada, y las otras cinco no están capacitadas para recibir el oficio? Si todo lo pagamos nosotros de por si: seguridad, basura, luz (incluido en el recibo está el alumbrado público), agua, teléfono, predial, tenencia, ISR, IVA, etcétera, entonces para qué necesitamos a un tercero que evidentemente no tiene la capacidad ni el interés en mantener una infraestructura digna. Y si no, pregúntele a los altos directivos de Volkswagen por qué se fueron a Guanajuato a abrir su nueva planta; claro que un argumento fuerte también fue el movimiento sindical y las exigencias salariales, pero éste fue sólo uno de los muchos factores que la empresa consideró para su decisión. Y lo mismo sucedió hace algunos años con le empresa que se iba a instalar en Esperanza. Le entro a participar para que esto ya no suceda, y para que quienes habitamos en Nuestra Ciudad estemos por lo menos a gusto en nuestros trayectos.
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