Por desgracia, en nuestro México lindo y querido, se diga lo que se diga, todavía predomina la frase
el que no tranza, no avanza. Pero, visto este problema como un fenómeno mundial, domina importantes sectores de la economía global
más de lo que la gente pudiera imaginarse.
Tan sólo el Banco Mundial cuantifica en un billón de dólares el volumen anual de sobornos en todo el mundo, cantidad cercana al Producto Interno Bruto español actual. Según la Unión Africana, sólo en ese continente la cantidad por concepto de corrupción rebasa los 148 mil millones de dólares, lo que ronda el 25 por ciento del PIB de esa zona.
¿Difícil de creer? No creo. Quien se sube al transporte público sabe de lo que hablamos. Del descarado contubernio, porque eso es, contubernio, entre el agente de seguridad vial y, el trabajador del volante. Las cifras mundiales antes referidas, son auténticas en el libro por cierto llamado la realidad de la ayuda 2007-2008, página 188, de Isabel Kreisler.
Me pregunto si el gobernador electo de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, podrá con otro super paquete, la descarada corrupción que impera en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes Estatal.
¿Se acuerda del accidente vial fatal, en el que murió una señora de edad avanzada, debido al cual se congeló la negociación entre gobierno y concesionarios en relación a la tarifa del transporte público? Sí
el caso de la Ruta 52 Unidad 53.
La tan mencionada presunta dueña de la concesión, que se vino abajo, pues resulta que antes de esta bronca vendió las placas a otra persona, cedió los derechos. Pero, como aterrizar esto por la vía oficial llevaba muchos papeles y dinero
pues se realizó por debajo de la mesa.
Así que, si investigan bien, quien debe cargar textualmente con la muertita es, otra persona. Bueno, aún hay más
como diría en vida Raúl Velazco. Porque todo microbús del transporte público debe pasar, presuntamente por revisión. Ah! Santo Dios. Cuando me enteré del jugoso negocio que presuntamente pudiera resultar esto, me fui de espaldas.
¿Será verdad que los elementos de la SCT estatal cobran por debajo de la mesa la cantidad de mil a mil 500 pesos por microbús del transporte público, a fin de que oficialmente pasen la obligada revista?
¿Será verdad que la concesión de la unidad 53 de la Ruta 52 llevaba ya autorizados más de tres permisos para circular? Esto, cuando presuntamente el vehículo no debía trabajar por incumplir con la normatividad.
¿Cuál será el nombre del funcionario de la SCT que mandó llamar a la dueña de la referida concesión de transporte público y, debía decir que las llantas de la unidad no estaban lisas? Esto, a pesar de que existen fotos, comentarios de infinidad de usuarios y periodistas que señalan lo contrario, que las llantas de ese microbús sí estaban lisas.
Haga cuentas amiga, amigo lector. En el presunto caso de que sea verdad que exista este tipo de corrupción en la SCT, deberíamos hacer ciertas cuentas. Tome pluma y papel. Si es cierto que los funcionarios de la SCT cobran debajo de la mesa- de mil a mil 500 pesos por otorgar un permiso para microbús del transporte público, entonces, cuánto se estarían supuestamente embolsando estos flamantes funcionarios
ya que a la fecha existen más de 30 mil permisos autorizados en la entidad.
El jueves y viernes de la semana pasada, supuestamente en la SCT estatal, estuvieron rompiendo documentos a través de los cuales existen pruebas de estas graves irregularidades. ¡¿Será verdad todo esto?! ¿Será cierto que en esa dependencia durante el periodo referido se rompieron permisos apócrifos para el transporte público?
No se trata de oponernos a un incremento en la tarifa del transporte por el pésimo servicio. Es cuestión de que, en la próxima administración se realice una verdadera investigación al respecto. Y entonces, se va a confirmar lo que en la calle se dice a gritos: que en la SCT Estatal, se vive en convive en un mar de corrupción.
¿Será cierto que autoridades de la SCT Estatal y los concesionarios de la Ruta Diez pretenden, mediante actos de corrupción, ampliar tal servicio hasta Héroes? Porque según se rumora en los pasillos de esa misma dependencia, los de la Ruta 10, para lograr esta ampliación de ruta, tendrían que apoquinar 550 mil pesotes, a cierto funcionario.
Disculpe usted amigo lector, lectora. Disculpe usted respetable funcionario o funcionaria de la SCT Estatal. Quizá me excedí. Pero vean ustedes, oigan ustedes, y entonces, sacarán sus propias conclusiones.
Comentarios a: noticiaspuebla@hotmail.com