Yo no sé qué lugar ocupe nuestro Estado en materia de seguridad, o si ha subido o bajado la comisión de cada uno de los ilícitos, lo que sí sé es que a la gran mayoría de los poblanos nos duele -y mucho- cada persona asesinada, ultrajada, violentada o lastimada en sus bienes o derechos.
Así que he decidido escribir muy a tiempo- mi carta a Santa Claus, a los Reyes Magos, a la Candelaria, o de perdido a las autoridades electas a ver quién de ellos por lo menos la lee:
Quiero una Puebla que no sólo formule un Plan Estatal de Seguridad, obsoleto y general, sino que sea capaz de elaborar 217 Planes Municipales, que tomen en cuenta las grandes diferencias geográficas, demográficas, culturales, étnicas, rurales o urbanas, de infraestructura, socioeconómicas, de tráfico urbano, de comunicación, así como de desastres naturales, emergencias sanitarias, e historial delictivo y de conflictos sociales de cada zona.
Quiero una Puebla, que sea capaz de desarrollar un Plan de Inversiones, prestando especial atención en la adquisición de nuevas tecnologías y la capacitación adecuada de quienes las operan; que logre la coordinación tanto en la prevención como en la investigación y persecución de los delitos, especialmente en áreas conurbadas; que ponga en marcha planes focalizados de respeto a los derechos de las minorías, buscando que no estén expuestas a la discriminación, violencia y la comisión de ilícitos: mujeres, adultos mayores, indígenas, migrantes, personas con sexualidades diferentes, la población infanto juvenil (que en escuelas y calles operan como elementos activos y pasivos del delito); así como de prevención urbanística de zonas inseguras; de prevención y rehabilitación por el abuso de alcohol y consumo de drogas; de prevención del pandillerismo y de implementación de un esquema de ocio juvenil alternativo.
Quiero una Puebla que sea capaz de crear indicadores de calidad de los servicios de seguridad pública y del desempeño de cada uno de los elementos policiacos, que evalúe la mejora continua de su servicio, y de adecuada publicidad a los compromisos del servicio policial.
Quiero una Puebla en la que se escoja a las mejores personas para ser policías, se preste especial atención a su formación, valores, estado de salud físico y mental, se les exija la ausencia de vicios y se les otorguen los mejores equipos de defensa, ataque y movilización; una policía proporcional al número y tipo de población atendida, y cuerpos de seguridad que sea capaces de formar cinturones especiales de seguridad en aquellos sitios y momentos en los que sea necesario.
Quiero una Puebla que respete los derechos laborales de los policías municipales, elementos que sean capaces de presentar mejoras a su servicio y de ser reconocidos por este hecho, que estén más tiempo realizando las funciones propias de su especialidad, que trabajen en la calle auxiliando a la población y no realizando tareas administrativas o cuidando a políticos y sus familiares; una Puebla que tome en cuenta la diversidad de funciones que se asignan a sus policías, ya que prácticamente los obligan a actuar allí donde se genera cada conflicto: vigilan el orden, son mediadores, auxilian en desastres naturales, emergencias médicas, sanitarias y sociales, regulan el tráfico urbano, vigilan el cumplimiento de los bandos de policía, reglamentos municipales y otras normas, previenen la delincuencia, procuran la seguridad de las autoridades y ciudadanos ¡Dios y así pretendemos que hagan las cosas bien y a tiempo!
Quiero una policía fresca e incluyente, en la que se eliminen tantos vicios del sistema y servidores públicos que actúan más como delincuentes que como policías; en la que se incremente notablemente la representación de grupos étnicos, mujeres, discapacitados, personas con sexualidades diferentes, vecinos del lugar (policía de barrio), porque una policía realmente integrada a la sociedad a la que sirve es el reflejo fiel de ésta.
Quiero una policía que cuente con el equipo móvil necesario para recoger las denuncias en el sitio en que se presenten, que sea capaz de informar sobre los programas de prevención y actuación policial, de promover las acciones de seguridad que se implementen en cada zona y que directa o indirectamente tenga capacidad de respuesta inmediata ante cualquier imprevisto.
Quiero una Mesa de Coordinación Policial, que desarrolle acuerdos y lleve a cabo el seguimiento de los planes coordinados de actuación policial, intercambie datos, experiencias, diseñe planes conjuntos y establezca sistemas compartidos.
Quiero una Puebla bajo un sistema de responsabilidad compartida, en la que en cada municipio exista la participación ciudadana organizada en la definición de las políticas de seguridad, en la planeación de políticas púbicas en la materia, elaboración de indicadores, el control de la gestión de los cuerpos policiales y su evaluación, en la que como órgano coadyuvante al Consejo Estatal de Seguridad, funcione un Consejo Municipal de Seguridad, que canalice la participación ciudadana y su tejido asociativo en materia de seguridad.
En el mismo esquema de participación ciudadana, quiero una Puebla que sea capaz de suscribir un Pacto Cívico por la Paz, que desarrolle acciones participativas con el tejido social, en materia de prevención de la delincuencia y de conductas asociales, suscrito no sólo por autoridades y ciudadanos en general, sino por líderes, sociales, religiosos, de la educación, representantes de sindicatos, empresarios y medios de comunicación, entre otros.
Quiero una Puebla en la que nos solidaricemos más con las víctimas de los delitos que con los delincuentes: que los órganos de atención para dar asistencia a las víctimas de delitos realmente cumplan su función; y que desarrolle, programas de mediación entre víctimas y pequeños infractores, bajo el esquema de juicios orales, impulsando la resolución extrajudicial de este tipo de conflictos.
Quiero una Puebla en la que los ciudadanos ya no teman ni a los delincuentes ni a los policías.